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Cuando el procedimiento ya está en marcha, el margen se mide en días y depende de lo que ocurrió mucho antes. A continuación, quienes defienden vivienda en Granada.
Guía práctica · Ejecución hipotecaria en Granada
Te ha llegado una demanda del juzgado, te la ha entregado en casa un funcionario del Servicio Común de Actos de Comunicación o te ha avisado el procurador del banco: la ejecución hipotecaria está en marcha. Si llevas varias cuotas impagadas y la entidad ha dado por vencido el préstamo, lo que viene ahora tiene plazos muy cortos y muy poco margen de error. La pregunta no es si conviene un abogado. Es cuánto puedes tardar en tener uno.
Antes del juzgado, el banco ha declarado el vencimiento anticipado del préstamo. Ya no te reclama las mensualidades atrasadas: te reclama todo el capital pendiente de golpe, más intereses ordinarios, de demora y las costas. La ley exige un número mínimo de cuotas impagadas y un requerimiento previo formal que no siempre se cumple bien. Ahí empieza, muchas veces, la defensa.
En Granada, la demanda se reparte entre las áreas funcionales concretas de la Sección Civil del Tribunal de Instancia, en la Caleta. Quien lleva estos asuntos a diario sabe cómo se está resolviendo ahí y por dónde entrar. Entre el auto que despacha ejecución y la subasta hay un tiempo que solo juega a tu favor si lo usas bien.
Cuando el juzgado te notifica el auto despachando ejecución, se abre un plazo muy corto para oponerte. Días hábiles, no semanas. Si lo dejas pasar, se cierra la puerta principal: ya no podrás discutir ni cláusulas abusivas, ni defectos del título, ni errores en la liquidación. Después solo quedan remedios muy limitados.
La cláusula de vencimiento anticipado, los intereses de demora, los gastos de formalización y el suelo (si tu hipoteca lo tenía) son los frentes habituales. Hay una vía menos conocida pero decisiva: si tienes abierto un pleito paralelo reclamando cláusulas abusivas, se puede pedir la suspensión de la ejecución por prejudicialidad mientras ese asunto se resuelve. No es automático, pero en los casos adecuados es la diferencia entre que la subasta siga su curso o quedarse congelada.
Reúne antes de la cita:
Si la vivienda es habitual, la protección legal es mayor: si el banco termina adjudicándosela en la subasta electrónica del Portal del BOE y queda desierta, hay un porcentaje mínimo de adjudicación (en vivienda habitual, el 70% del valor de tasación) que conviene defender escrito a escrito. No es lo mismo que el banco se quede tu piso del Zaidín o de la Chana por el 70% que por el 50%.
Revisa también si encajas en los criterios de vulnerabilidad (ingresos, menores a cargo, familia numerosa, dependencia, víctima de violencia). Si tu entidad está adherida al Código de Buenas Prácticas, se puede pedir reestructuración, quita o dación extrajudicial por esa vía. Y en casos límite, la Oficina Municipal de Vivienda del Ayuntamiento de Granada puede coordinarse con el juzgado para una prórroga del lanzamiento.
Aquí pesa mucho que el abogado pise la Sección Civil del Tribunal de Instancia de la Caleta y conozca qué planteamientos están funcionando y sepa negociar con los procuradores de los bancos que operan en la provincia. Si tu vivienda está en Armilla, Las Gabias o Maracena, la ejecución se lleva en Granada capital; si está en Motril o Almuñécar, los criterios de los juzgados de la costa son otros.
Justo debajo tienes el listado de abogados que trabajan ejecución hipotecaria en Granada. Antes de firmar nada con el banco y antes de que venza el plazo de oposición, siéntate con uno. Esa primera conversación suele decidir si se pierde la casa o no.
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Ejecución hipotecaria
Cuando se trata de la vivienda habitual, la ley permite liberar el bien consignando lo debido por las cuotas vencidas, con sus intereses y gastos, sin necesidad de que la entidad lo acepte. No es una facultad ilimitada: para volver a utilizarla tiene que haber transcurrido el plazo que la ley fija. Fuera de ese supuesto, detener el procedimiento exige un acuerdo con el acreedor o una oposición con recorrido.
Mientras no se apruebe el remate, el propietario sigue siéndolo y puede vender, pero la venta no detiene por sí sola la ejecución ni cancela la hipoteca: hace falta coordinarla con la entidad para que la deuda quede saldada y la carga se levante en la propia escritura, y pactar qué ocurre con lo que quede pendiente. Sin ese acuerdo previo, la operación no llega a cerrarse.
Puede quedar, si lo obtenido no cubre lo reclamado. El acreedor puede entonces continuar por la diferencia contra el resto del patrimonio, en los términos que fija la ley procesal. Cuando se trata de la vivienda habitual existen reglas específicas, tanto sobre el porcentaje mínimo por el que el acreedor puede adjudicársela como sobre la posible reducción de la deuda restante si se paga en determinados plazos.
Depende de cómo se firmara la fianza. Lo habitual en préstamos hipotecarios es la fianza solidaria, en la que el acreedor puede dirigirse contra el avalista sin agotar antes el patrimonio del deudor; si se pactaron límites o no se renunció a los beneficios que la ley reconoce al fiador, el alcance cambia. Conviene que el avalista tenga defensa propia y revise cómo se le informó al firmar.
Cuéntanos tu caso y te contactarán abogados del directorio que puedan atenderlo.